Por qué es importante un certificado ambiental para las empresas

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Cuando los consumidores no están seguros de la calidad de un producto o servicio, de si cumple con los requisitos que debe cumplir o de si es, efectivamente, aquello que el fabricante asegura que es –bien porque no dispone de la información o del criterio necesario para interpretarla– es normal y frecuente acudir a un tercero que sirva de garantía. Naturalmente, ese tercero tiene que acreditar una trayectoria y reputación como buen conocedor de ese sector en particular para que su dictamen resulte fiable. Contar con un agente que cumpla con esos requisitos y certifique las bondades de del producto o servicio, el consumidor actuará con mucha más seguridad y tranquilidad. Esta norma, que es universal y aplica prácticamente a todos los sectores de consumo y dimensiones de la actividad empresarial, también lo es en cuanto a su sostenibilidad. ¿Cómo? Gracias al certificado ambiental para las empresas.

 

Beneficios del certificado ambiental

 

Entre las ventajas de que una empresa obtenga un certificado ambiental podemos destacar:

 

  • Mejora su reputación. Una empresa que obtiene una certificación ambiental es una organización que de forma «oficial» está considerada como ambientalmente responsable. Y en una época en la que la sostenibilidad en todas sus dimensiones –ambientales, sociales o éticas– ocupan y preocupan de manera especial a todos los estamentos de la sociedad, esta condición mejora sustancialmente su reputación entre sus públicos.
  • Mejora su relación con sus grupos de interés. Esa mejora de la reputación facilita que sus relaciones con sus grupos de interés sean más fluidas y se asienten sobre bases más sólidas. Porque consumidores, reguladores, empleados, accionistas y la sociedad en general se sienten más cómodos y prefieren tratar con organizaciones que se ajustan a unos determinados valores socialmente establecidos y compartidos.
  • Mejora su competitividad. Este mejor encaje de la empresa en los esquemas sociales que le granjea una certificación ambiental tiene un reflejo directo en sus ventas. No solo porque los consumidores están cada vez más dispuestos a adquirir productos de empresas sostenibles que de aquellas que, o bien no lo son tanto, o bien no pueden acreditarlo con la suficiente credibilidad, sino porque la condición de empresa con certificación ambiental supone un valor añadido desde el punto de vista de su posicionamiento comercial.
  • Evita problemas legales. Con una legislación, tanto a nivel europeo como nacional, cada vez más restrictiva en materia ambiental y que, además, se actualiza a gran velocidad, es relativamente fácil incurrir en descuidos que pueden salir caros en forma de multas o sanciones. Eludirlas es algo que se consigue a través del propio proceso de certificación ambiental, ya que este se basa, entre otros aspectos, en hacer un pormenorizado checklist de que la empresa cumple con esos requerimientos legales.
  • Ahorro de costes. En el apartado económico, evitar las multas por incumplimientos legales ya sería un motivo de peso para apostar por la certificación ambiental en las empresas. Pero es que, además, este tipo de certificaciones o sistemas de gestión ambiental pueden ayudar a ahorrar costes de muchas otras maneras. Por ejemplo, a través de beneficios fiscales, optimización de los recursos, reutilización de materias primas por medio del reciclaje, ahorros energéticos a través de las energías renovables, etc.

Requisitos para obtener un certificado ambiental

 

Para que una empresa obtenga una certificación ambiental debe ajustarse a una serie de requisitos previamente marcados por la entidad certificadora. Cada certificación tiene los suyos propios, y con frecuencia están ligados a las características específicas de un sector de actividad.

 

Estos criterios pueden ir desde establecer objetivos de reducción del impacto ambiental de la compañía, hasta tener en plantilla personal específicamente formado en cuestiones ambientales, contar con planes de riesgos climáticos, sistemas de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de sus productos, planes de gestión de residuos o controlar la eficiencia energética de sus procesos.

 

Proceso de certificación ambiental

 

La certificación ambiental es concedida por una entidad certificadora independiente que, a su vez, está avalada por algún organismo de acreditación de ámbito europeo. Es decir, cuentan con un segundo nivel de certificación que certifica al certificador. En España esta labor la realiza la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC).

 

Es importante señalar que la mayoría de las certificaciones ambientales tienen carácter voluntario. Es la empresa la que toma la iniciativa de solicitarla. Desde el momento en que lo hace, debe asegurarse de que cumple con los diferentes requisitos que le exige el acreditador. La empresa certificadora evalúa la documentación y las distintas pruebas aportadas por la empresa y emite su dictamen. Todos los gastos derivados del proceso corren a cargo de la empresa acreditada.

 

Tipos de certificados ambientales

 

Existen diferentes tipos de certificaciones ambientales. La clasificación de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) incluye los siguientes grupos:

 

  • Gestión Ambiental Global. Incluye certificaciones que acreditan que la empresa tiene implantado en su operativa un sistema de gestión empresarial respetuoso con el medio ambiente. El Sistemas de Gestión Ambiental ISO 14001 o la Verificación EMAS de la Unión Europea entrarían en esta categoría.
  •  Economía Circular. El modelo de la economía circular busca cambiar los sistemas tradicionales de producción y consumo basados en fabricar-consumir-tirar por otros sustentados en la reutilización, el reciclaje y la optimización de recursos y residuos. La certificación Residuo Cero, las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) –conforme a la ISO 14025– o la Certificación de Gestión del Ecodiseño ISO 14006 forman parte de este apartado.
  •  Cambio climático. Se centran en la medición de la huella de carbono y en la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de la actividad empresarial. La Verificación Voluntaria de Inventario de Emisiones de GEI –según ISO 14064–, la Huella de Carbono de Productos, Servicios, Organizaciones y Eventos –según ISO 14067– o la Verificación Reglamentaria de Emisiones de GEI– según el Protocolo de Kioto– son algunas de ellas.
  • Gestión de recursos. Sirven para acreditar que la empresa utiliza en sus procesos recursos naturales y fuentes de energía de un modo sostenible. Por ejemplo, el Sistema de Gestión de la Eficiencia Energética –ISO 50001–, la Verificación de la Huella Hídrica –ISO 14046– o la evaluación de Desarrollo Sostenible en las Ciudades –de acuerdo con la ISO 37120–.
  • Sector forestal. Certifican la sostenibilidad ambiental de las empresas que operan en el ámbito del sector forestal. Destacan el Sistema de Gestión Forestal Sostenible, la Certificación de Cadena de Custodia de Productos Forestales o la de Fijación de Carbono Forestal.
  • Otras industrias. En este apartado entra una amalgama de certificaciones específicas para los distintos sectores empresariales.

Importancia de la certificación ambiental

 

Las certificaciones ambientales aportan seguridad jurídica a las actividades empresariales, tranquilidad a los consumidores y sirven a toda la cadena de valor de la sostenibilidad empresarial como hoja de ruta para seguir aplicando nuevas medidas de orientación sostenible en el futuro.

 

Implementación de prácticas ambientales en empresas

 

Existen numerosas prácticas, de mayor o menor complejidad, que pueden mejorar el desempeño ambiental de una empresa. Muchas de ellas son las que forman parte de los criterios de cumplimiento de una certificación ambiental estandarizada, pero también hay muchas normas elementales y muy sencillas de implementar que pueden iniciar a una empresa, con independencia de su tamaño o sector de actividad, en el camino de la sostenibilidad. Desde ahorrar en el uso del agua o la energía, hasta reducir, gestionar y depositar adecuadamente sus residuos, adoptar sistemas de energía limpia, limitar y optimizar sus operaciones logísticas, utilizar vehículos sostenibles, controlar los consumos de climatización o aparatos eléctricos, reciclar y utilizar material reciclado, etc.

 

Cómo el certificado ambiental impacta en la imagen corporativa

 

Una certificación ambiental supone un poderoso espaldarazo a la reputación corporativa de una empresa. El estudio La comunicación de la sostenibilidad de las marcas de consumo, elaborado por Estudio de Comunicación y la revista Control Publicidad, revela que un 93% de los consumidores prefieren comprar sus productos a marcas que acreditan comportamientos responsables en relación a la sostenibilidad. Además, este mismo trabajo indica que el 67,4% de los encuestados toman sus decisiones de compra tomando en consideración parámetros ambientales, y que un 54% dejaría de comprar productos de una marca si esta recibiera denuncias ambientales.

 

Retos y desafíos del certificado ambiental empresarial

 

Aunque la certificación ambiental de las empresas ha crecido de manera significativa en los últimos años, todavía quedan áreas de mejora y desafíos a los que es necesario dar respuesta. La voluntariedad de la mayoría de estas certificaciones es objeto de frecuentes debates, y desde algunos ámbitos se cuestiona si este tipo de acreditaciones no deberían pasar a ser obligatorias en consonancia con una legislación cada vez más estricta en esta materia.

 

Otro de los aspectos a mejorar es la homogeneización de estos sistemas de gestión ambiental. Y es que el hecho de que existan tantos tipos de certificaciones ambientales para las empresas no solo puede resultar confuso para los consumidores, sino que también dificulta la transparencia y agilidad de estos sistemas.

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