Plástico biodegradable, bioplástico y plástico compostable: conoce las diferencias

Publicado por TheCircularCampus el 13 de abril de 2022

Tanto empresas como ciudadanos tenemos un papel fundamental a la hora de contribuir a la buena gestión del plástico. Pero ¿qué plástico es mejor? ¿realmente hay un plástico mejor?

 

Los plásticos por origen

 

El plástico es un material constituido por compuestos orgánicos o sintéticos que tienen la propiedad de ser maleables y por tanto pueden ser moldeados en objetos sólidos de diversas formas. Esta propiedad les confiere una gran variedad de aplicaciones. ​ Su nombre deriva de la plasticidad, una propiedad de los materiales, que se refiere a la capacidad de deformarse sin llegar a romperse.

 

En esta definición entran materiales sintetizados de origen fósil, los más comunes, y sintetizados de origen renovable, denominados bioplásticos.

 

Los bioplásticos

 

A través de la innovación se han ido incorporando nuevas opciones, como los bioplásticos, que ofrecen nuevas posibilidades, aunque a veces son confundidos con plásticos biodegradables y plásticos compostables.

 

El bioplástico se diferencia del plástico de origen fósil en la procedencia del material con el que está elaborado: en muchas ocasiones de polímeros procedentes de azúcares, almidones o aceites vegetales -caña de azúcar, aceite de soja, maíz, fécula de patata o remanentes agrarios- aunque también pueden proceder de otras fuentes empleando biotecnología.

 

Los bioplásticos ofrecen las mismas propiedades que el plástico de origen fósil, suponen niveles muy similares de consumo de energía o huella de carbono y también son reciclables. Su principal valor diferencial es que la materia con la que se realizan es renovable, a diferencia del petróleo.

 

Aunque los bioplásticos son un producto incipiente en el mercado – sólo un 1% del total- tienen cada vez mayor proyección ante la limitación de los recursos fósiles. El tamaño mundial de este mercado ‘bio’ se triplicará en cinco años y pasará de ser un sector que mueve 10.700 millones de dólares en 2021 a 29.700 millones de dólares en 2026. Esto implica una tasa de crecimiento a anual del 22,7% según el informe ‘Mercado de bioplásticos y biopolímeros por tipo (no biodegradable / de base biológica, biodegradable), industria de uso final (embalaje, bienes de consumo, automoción y transporte, textiles, agricultura y horticultura)’, publicado por MarketsandMarkets.

 

El Bioplástico, que como hemos visto hace referencia a su origen, en muchas ocasiones es confundido con plásticos que alude a la propiedad del material de degradarse a partir de la acción de microorganismos al final de la vida útil como plástico, y que está relacionada con la estructura molecular del mismo, no con su origen. Tanto los plásticos de origen fósil como de origen biológico o bioplásticos pueden ser biodegradables o no.

 

Compostable y biodegradable ¿es lo mismo?

 

El plástico biodegradable hemos visto que puede descomponerse en determinadas condiciones de humedad y temperatura, en suelo o agua. La condición de compostable, en referencia a una alternativa de tratamiento, se basa no solo en la biodegradabilidad sino en las condiciones en que lo hace, de manera que sean compatibles con tratamientos habituales de la materia orgánica, tanto procedente de la alimentación como de los restos vegetales. No es lo mismo, por tanto, ser biodegradable que compostable, todo plástico compostable es biodegradable pero no todo plástico biodegradable es compostable.

 

El plástico compostable puede descomponerse, una vez finalizada su vida útil, y convertirse en compost orgánico – dióxido de carbono, agua, compuestos inorgánicos y biomasa- sin dejar residuos tóxicos. El plástico compostable tiene que ser biodegradable previamente, aunque no todos los plásticos biodegradables pueden llegar a convertirse en compost. Para ello se realizarán estos procesos en plantas industriales de compostaje con el objetivo que cumplan determinadas condiciones de temperatura y humedad. Son identificables a partir de etiquetas reguladas por la Normativa UNE-EN 13432.

 

La importancia de gestionar bien el plástico

 

Una gestión adecuada del plástico permite su reciclaje y su entrada dentro del circuito de la economía circular. Es decir, es un material que puede volver al ciclo de consumo y ser reutilizado para automoción, muebles, envases y construcción civil, o en el caso de los compostables como enmienda orgánica.

 

Ambas tipologías permiten reintroducir el plástico, de origen vegetal o fósil en el marco de la economía circular, una posibilidad que también ofrece la opción de reciclaje de plásticos y bioplásticos.

 

En definitiva, hay plásticos de origen fósil y de origen biológico o renovable, ambos pueden ser o no biodegradables y que sea biodegradable no implica que sea compostable, solo lo son aquellos que siendo de origen fósil o biológico cumplen con la Norma UNE-EN 13432 que hace referencia a las condiciones en que se biodegrada el plástico en sus componentes primarios.

 

En todo caso el plástico es parte indispensable en nuestra vida y lo que corresponde es hacer una correcta gestión de los residuos que se generan.

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