Luces y sombras del plástico compostable
Publicado por Ecoembes el 4 de abril de 2022
Tabla de contenidos
- El plástico compostable es aquél que se biodegrada por acción microbiológica
- Errores frecuentes sobre los plásticos compostables
- Aplicaciones y tipos
- Legislación de los plásticos compostables
- ¿Hasta qué punto es sostenible el plástico compostable?
- ¿Qué dice Europa?
- La importancia de reciclar adecuadamente el plástico compostable.
Dentro del incesante debate sobre la sostenibilidad de los envases y la reducción de residuos plásticos, el plástico compostable sale con frecuencia a colación como una alternativa al plástico tradicional que despierta interés por sus propiedades biodegradables y su potencial circular. Sin embargo, alrededor de las verdaderas implicaciones de la compostación como opción viable para envases y otras aplicaciones siguen gravitando muchas dudas. En este artículo hemos querido aproximarnos a esta solución.
El plástico compostable es aquél que se biodegrada por acción microbiológica
Un material compostable es aquel que, al llegar al final de su vida útil, se biodegrada por acción microbiológica en un período de tiempo relativamente corto y sin dejar residuos tóxicos ni visibles y lo hace en unas condiciones específicas. Mediante ese proceso de biodegradación, el plástico compostable produce dióxido de carbono, agua, compuestos inorgánicos y biomasa, una combinación conocida como “compost” que sirve de abono orgánico para nutrir el suelo y alimentar a las plantas.
Es decir, que un plástico compostable y, por extensión, un envase fabricado con este material es, en teoría, inocuo para el medio ambiente, precisamente por esas propiedades de biodegradación. Conviene, sin embargo, no simplificar en exceso la cuestión de las bondades del compostaje ni apresurarse a glorificarlo, porque hacerlo puede inducir –y, de hecho, lo hace– a equívocos que pueden acarrear graves consecuencias medioambientales.
Errores frecuentes sobre los plásticos compostables
Un error habitual respecto a este tipo de plásticos es incluir en la misma categoría a elementos que, en realidad, son diferentes. Por ejemplo, el plástico compostable es a menudo confundido con los bioplásticos, los plásticos biobasados (provienen de productos vegetales) o los plásticos biodegradables (capaces de degradarse en dióxido de carbono y agua gracias a la acción de microorganismos). Sin embargo, aunque todos ellos son susceptibles de experimentar una degradación, no son equiparables y, de hecho, requieren un tratamiento distinto desde el punto de vista del reciclaje.
En ese sentido, hay que partir de la base conceptual de que biodegradable y compostable no son sinónimos. Un material o envase compostable siempre será biodegradable, pero uno biodegradable no tiene por qué ser necesariamente compostable, ya que la compostación implica un tratamiento especial realizado en unas condiciones muy concretas.
Tampoco es cierta la asunción de que todo material compostable, precisamente por esa capacidad e biodegradación, es siempre de origen orgánico. Los plásticos compostables pueden tener, en efecto, su origen en una base biológica –a partir de plantas o materias primas renovables–, pero también en una fósil, como las materias primas derivadas petróleo–.
Aplicaciones y tipos
El plástico compostable tiene distintas aplicaciones en el mundo del embalaje. Se utiliza, por ejemplo, en bolsas de fruta, bolsas para la recogida de residuos, cápsulas y filtros de café compostables o algunas vajillas de catering.
Respecto al proceso de compostaje, existen distintos tipos de envases en función de si estos se compostan de forma industrial o doméstica.
El industrial es un proceso que se desarrolla en plantas de compostaje especialmente acondicionadas para ello y bajo unas condiciones de temperatura, humedad o ventilación estandarizadas y controladas. Como resultado de ese proceso, los microrganismos digieren la estructura de la cadena de los polímeros compostables como fuente de nutrición. De esta forma, los residuos biodegradables se transforman en productos estables y desinfectados que pueden ser utilizados como abono en la agricultura.
Por su parte, el compostaje doméstico es aquel que realiza un particular en su domicilio o granja de una forma más “artesanal” y, por tanto, en condiciones mucho más inestables y difíciles de controlar.
Legislación de los plásticos compostables
En Europa, la norma que actualmente regula si un producto de plástico es compostable es la UNE-EN13432. Según establece este precepto, para garantizar la compostabilidad de los envases y embalajes se exige que estos tengan un umbral de biodegradabilidad de un 90% con un máximo de 6 meses para ser completado. Además, se establece que después de 12 semanas de haber comenzado el proceso de desintegración/descomposición del producto no puede haber piezas con un tamaño superior a 2mm x 2mm.
Según el proceso de compostaje adoptado existen dos tipos de etiquetado:
- Compostaje en condiciones industriales. Es necesaria una temperatura aproximada de 58º y un proceso de 6 meses para poder demostrarlo.
- Compostaje de home compost. Temperatura aproximada de 20º a 30º durante un proceso de 12 meses de duración.
¿Hasta qué punto es sostenible el plástico compostable?
Sin duda, su biodegrabilidad y la capacidad para convertirse en abono para plantas es uno de los principales atractivos de los plásticos compostables. Sin embargo, también puede llevar a confusión a los usuarios a la hora de, por ejemplo, reciclar sus envases del modo correcto.
La Agencia Europea Sobre el Medio Ambiente (AEMA) ha alertado sobre el problema de las graves deficiencias informativas que existen acerca de estos productos de plástico. En un comunicado, este organismo recuerda que cualquier reclamo sobre la compostabilidad de un producto de plástico debe ser riguroso y exacto. Al respecto, insiste en el hecho de que los productos de plástico compostable a nivel industrial solo se biodegradan bajo determinadas condiciones de temperatura, humedad y otros factores que son controladas en plantas de compostaje industriales, algo que no se da en los compostajes domésticos.
La nota también resalta la importancia de escoger muy bien el tipo de productos para los que conviene, o no, usar plástico compostable. Además, recuerda que, para ajustarse verdaderamente a los requerimientos circulares, los plásticos deberían reciclarse preferentemente otra vez como plásticos para que la energía consumida durante su fabricación no se pierda. Una condición que no se cumple en el caso del plástico compostable.
¿Qué dice Europa?
En el Plan de Acción de la UE para la Economía Circular de 2020 se especifica la necesidad de crear un marco de políticas claras y normas armonizadas que definan los criterios para el uso de plásticos biodegradables y compostables, aclaren sus diferencias, efectos medioambientales y requisitos de etiquetado.
En la actualidad los plásticos de base biológica, biodegradables y compostables representan el 1% del mercado mundial y europeo de los plásticos, y se estima que su crecimiento será de entre el 5-8% de cara a 2025.
Siguiendo esta línea de trabajo, la Comisión Europea acaba de poner en marcha una consulta pública sobre este tipo de plásticos de base biológica, biodegradables y compostables. Uno de los objetivos es analizar a fondo si realmente estos materiales “cumplen sus promesas y en qué condiciones”, ha declarado el comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevičius.
La consulta también se propone aportar mayor claridad al mercado en cuanto a las diferencias entre estos plásticos. Según el organismo europeo, actualmente consumidores y empresas no disponen de una información clara y fiable que les guíe a la hora de comprar o desechar estos productos. Además, se advierte del peligro de que esas deficiencias informativas deriven en una eliminación incorrecta de estos plásticos, lo que podría provocar mayores niveles de contaminación.
La importancia de reciclar adecuadamente el plástico compostable.
Tal como recuerda la Unión Europea, es imprescindible que al acabar su vida útil los envases de plástico compostable sean reciclados adecuadamente. En ese sentido, hay que subrayar que el hecho de que sean biodegradables no quiere decir que puedan ser abandonados libremente en la naturaleza, ya que, como se ha visto en apartados anteriores, su transformación en compost no es espontánea, sino que solo se produce bajo unas condiciones de temperatura o humedad muy concretas.
Los productos de plástico compostable que cumplen con la Norma UNE-EN 13432 están identificados como tales y han de ser depositados en los contenedores de residuos orgánicos (marrón). Este es un extremo de capital importancia, ya que arrojar este tipo de desechos al contenedor equivocado (por ejemplo, al amarillo), supone un grave problema a la hora de reciclarlos, lo que paradójicamente, hará que este tipo de envases acaben provocando un impacto medioambiental contrario al deseado.
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