¿Qué son los ESRS y cómo aplicarlos?

Publicado por Ecoembes el 10 de junio de 2026

Los ESRS se han convertido en una de esas siglas que aparecen cada vez más en conversaciones sobre sostenibilidad, informes corporativos y cumplimiento normativo. Y no es casualidad.

Los European Sustainability Reporting Standards, o normas europeas de información sobre sostenibilidad, marcan una nueva forma de contar qué impacto tiene una empresa en el entorno y, al mismo tiempo, cómo los asuntos ambientales, sociales y de gobernanza pueden afectar a su propio negocio. Dicho de forma sencilla: ya no basta con decir que una compañía quiere ser sostenible, ahora debe explicarlo con datos, método y transparencia.

Definición y objetivos de los European Sustainability Reporting Standards

Los European Sustainability Reporting Standards son los estándares que deben utilizar determinadas empresas para preparar su información de sostenibilidad dentro del marco de la Directiva CSRD. Según el Reglamento Delegado (UE) 2023/2772 publicado en EUR-Lex, su objetivo es especificar la información que una empresa debe divulgar sobre sostenibilidad, incluyendo impactos, riesgos y oportunidades relacionados con cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza.

En la práctica, los estándares ESRS buscan que los informes de sostenibilidad sean más comparables, verificables y útiles. Esto ayuda a inversores, administraciones, clientes, proveedores y ciudadanía a entender mejor cómo actúa una organización. También obliga a las empresas a mirar hacia dentro: revisar procesos, identificar riesgos, ordenar datos y detectar oportunidades de mejora.

La Comisión Europea recuerda que las compañías sujetas a la CSRD deben reportar conforme a los ESRS. Por eso, más que una tendencia, hablamos de un cambio estructural en la forma de gestionar y comunicar la sostenibilidad empresarial.

Puntos clave de las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad

Las normas ESRS no son un simple listado de indicadores. Funcionan como un sistema que conecta estrategia, gestión de riesgos, impactos y métricas. Su aplicación exige una mirada ordenada, pero también honesta. No se trata de “rellenar un informe”, sino de construir una fotografía fiel de la empresa.

Categorías principales

Los ESRS se organizan en estándares transversales y temáticos. Los primeros establecen principios generales y requisitos comunes. Los segundos abordan cuestiones específicas.

Entre las categorías principales encontramos:

  1. Medio ambiente, con temas como cambio climático, contaminación, agua, biodiversidad, uso de recursos y economía circular.
  2. Social, donde entran la plantilla propia, trabajadores de la cadena de valor, comunidades afectadas y consumidores.
  3. Gobernanza, centrada en conducta empresarial, ética, controles internos y relaciones responsables.

Esta estructura permite que cada empresa identifique qué temas son materiales para su actividad. Por ejemplo, una compañía con procesos industriales intensivos tendrá que prestar especial atención al consumo energético, las emisiones o la gestión de residuos. Otra, con una cadena de suministro compleja, quizá deba profundizar más en derechos laborales o trazabilidad.

Objetivos

El gran objetivo de los ESRS es mejorar la calidad de la información sobre sostenibilidad. Pero, bajándolo al terreno empresarial, podríamos resumirlo en cuatro metas:

  1. Aumentar la transparencia ante los grupos de interés.
  2. Facilitar la comparación entre empresas y sectores.
  3. Integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones.
  4. Impulsar una gestión más responsable de impactos, riesgos y oportunidades.

Aquí aparece un concepto clave: la doble materialidad. Significa analizar, por un lado, cómo afecta la empresa al medioambiente y a las personas, y, por otro, cómo los asuntos de sostenibilidad pueden afectar a su situación financiera, su rendimiento o su posición en el mercado. Es una idea exigente, pero muy poderosa. Obliga a dejar de ver la sostenibilidad como un anexo y empezar a tratarla como parte del negocio.

Herramientas

Aplicar los ESRS requiere método. El European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG), organismo que asesora a la Comisión Europea en la elaboración de estos estándares, cuenta con guías de implementación de los ESRS que ayudan a interpretar cuestiones como la evaluación de materialidad, la cadena de valor o los puntos de datos.

Algunas herramientas útiles para las empresas son:

  1. Mapa de grupos de interés, para identificar a quién afecta la actividad empresarial.
  2. Análisis de doble materialidad, para priorizar temas relevantes.
  3. Sistemas internos de recopilación de datos, con responsables claros.
  4. Matrices de riesgos y oportunidades, conectadas con la estrategia.
  5. Indicadores ambientales y sociales, revisables y trazables.

También es recomendable revisar experiencias previas en reporting, como los informes de sostenibilidad, porque ayudan a entender qué información ya existe y qué brechas deben cubrirse.

Diferencias principales entre estándares ESRS, normas del ISSB, estándares GRI y directiva CSRD

Es normal que surjan dudas. Hay muchas siglas y, a veces, parecen hablar de lo mismo. Pero no son equivalentes.

La CSRD es la directiva europea que establece qué empresas deben reportar información de sostenibilidad y bajo qué marco general. Los ESRS son las normas concretas que indican qué información deben divulgar esas empresas.

Los estándares GRI son una referencia internacional muy utilizada para informar sobre impactos económicos, ambientales y sociales. Tienen un enfoque amplio hacia los grupos de interés y han sido durante años una base habitual para memorias de sostenibilidad.

Las normas del ISSB, por su parte, están más orientadas a ofrecer información financiera relacionada con sostenibilidad para inversores. Su foco principal está en cómo los riesgos y oportunidades de sostenibilidad afectan al valor empresarial.

Los ESRS dialogan con estos marcos, pero tienen una particularidad: forman parte del sistema regulatorio europeo y se apoyan en la doble materialidad. EFRAG trabaja precisamente para favorecer la interoperabilidad con ISSB y GRI, reduciendo duplicidades y facilitando que las empresas no tengan que rehacer el mismo trabajo varias veces.

Cómo implantar los ESRS paso a paso

Implantar los ESRS no debería abordarse como un trabajo de última hora, sino como un proceso estructurado que exige planificación, coordinación interna y revisión continua. Antes de preparar el informe, conviene confirmar si la empresa está dentro del ámbito de aplicación de la CSRD, qué calendario le corresponde y qué estándares debe considerar en cada caso.

  1. Crear un equipo transversal. Finanzas, sostenibilidad, legal, operaciones, compras, recursos humanos y comunicación deben trabajar juntos. Los ESRS no pertenecen a un único departamento.
  2. Identificar requisitos aplicables. Conviene confirmar si la empresa entra dentro del alcance de la CSRD, qué calendario le afecta y qué estándares debe considerar.
  3. Realizar el análisis de doble materialidad. Este paso es el corazón del proceso. Permite decidir qué temas deben reportarse porque son relevantes para la empresa, sus impactos o ambos.
  4. Revisar datos disponibles. Muchas empresas ya tienen parte de la información, aunque dispersa. El reto está en ordenarla, comprobar su calidad y detectar lagunas.
  5. Definir responsables e indicadores. Cada dato necesita una fuente, una persona responsable y un procedimiento de revisión. Sin gobernanza del dato, el informe pierde solidez.
  6. Integrar sostenibilidad y estrategia. Los ESRS no deberían vivir aislados en un documento anual. Pueden ayudar a mejorar decisiones sobre compras, diseño de envases, energía, residuos, innovación o relación con proveedores.
  7. Preparar la verificación. La información de sostenibilidad debe ser consistente y estar preparada para revisión externa. Mejor construir evidencias desde el inicio que buscarlas con prisa al final.
  8. Comunicar con claridad. Un buen informe no solo cumple: también se entiende. La transparencia gana valor cuando el lenguaje es claro y los datos se explican con contexto.

En un entorno donde las tendencias de sostenibilidad en empresas avanzan rápido, los ESRS pueden parecer complejos al principio. Pero también ofrecen una oportunidad: pasar de la declaración de intenciones a una gestión más madura, medible y coherente.

Este cambio encaja con una idea esencial: la economía circular no se construye solo con buenas prácticas aisladas, sino con conocimiento compartido, formación continua y datos que permitan mejorar. Entender y aplicar los ESRS es, en definitiva, una forma de preparar a las empresas para un futuro más transparente, responsable y competitivo.

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