Las claves de los códigos LER

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Aunque los residuos han acompañado a los seres humanos desde siempre, hasta hace aproximadamente un siglo y medio no comenzaron a convertirse en un problema. Y no ha sido hasta mucho más recientemente cuando la sociedad ha comenzado a reconocerlos como tales. Hoy, el concepto de “residuo” ha pasado de manejarse únicamente en la jerga industrial a formar parte del lenguaje cotidiano, y en su gestión intervienen, en alguna medida, tanto Administraciones públicas como empresas de todos los sectores, y la ciudadanía.Se estima que cada año se generan en Europa 3.000 millones de toneladas de residuos. Una ingente cantidad en la que tienen cabida desperdicios y desechos de muy distintos tipos, procedencias y grados de peligrosidad o contaminación. Esta creciente complejidad de los residuos obliga a buscar formas de sistematizarlos y clasificarlos para ayudar a que todos los actores que intervienen en su tratamiento lo hagan pisando terreno firme. Una de esas medidas destinadas a aportar orden al complejo mundo de los residuos son los códigos LER.

 

Qué son los códigos LER

 

La Lista Europea de Residuos (códigos LER) es un sistema de clasificación que agrupa a los distintos tipos de residuos por materiales, fuente generadora y naturaleza de los mismos. Para ello, el sistema utiliza un código de seis dígitos que clasifica los residuos en capítulos y subcapítulos.

 

Los códigos LER son una lista armonizada que se revisa periódicamente. La inclusión de un determinado material en la lista no implica automáticamente que se trate de un residuo en todos los casos. De hecho, un material sólo se considerará residuo cuando se ajusta a la definición prevista en la legislación vigente. El objetivo de este sistema es aportar claridad sobre la clasificación de los distintos residuos de cara a su tratamiento.

 

Origen de los códigos LER

 

El sistema de códigos LER fue introducido por la Unión Europea en sus países miembros en el año 2002. España la incorpora a su legislación través de la Orden MAM/304/2002, norma que fue posteriormente derogada y sustituida por la actual Ley 7/2022, de 8 de abril, de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular.

 

Cómo se interpretan los códigos LER

 

Los seis dígitos que conforman el código LER tienen distintos significados. Los dos primeros hacen mención a los capítulos o fuentes del residuo, los dos segundos identifican la categoría y los dos últimos se refieren al residuo o grupo de residuos.

 

En total hay 20 capítulos. Los códigos del 01 al 12 y del 17 al 20 son los llamados códigos o capítulos principales. Cada uno de ellos hace referencia a una tipología de residuos propios de una determinada industria. Por su parte, los apartados 13, 14, 15 y 16 funcionan como una especie de miscelánea en la que se recogen residuos especiales y excepciones dentro de los apartados anteriores.

 

Localizar un residuo en la lista LER implica identificar la fuente que genera los residuos y buscar el código de seis cifras. En caso de no encontrar el residuo en los capítulos principales, hay que buscarlo en los capítulos 13, 14, 15 ó 16. Si tampoco se encuentra en estos epígrafes, se debe usar el código 99.

 

Un asterisco situado al final de los números del código LER es indicativo de que el residuo en cuestión es altamente peligroso.

 

Ventajas de los códigos LER

 

Los códigos LER facilitan una trazabilidad completa de los residuos desde su origen y permiten hacer un seguimiento detallado de la vida útil de un residuo.

 

Esta información ayuda al manipulador de residuos a ser más consciente de la naturaleza de los mismos, lo que le brinda una herramienta de gran utilidad para su mejor gestión, la reducción de su impacto ambiental y su posterior reciclaje y reutilización.

 

También la cadena de reciclaje se beneficia de este sistema, ya que la clasificación es esencial para que cada tipo de residuo reciba un tratamiento adecuado e individualizado.

 

Los capítulos de los códigos LER

 

Estas son las 20 categorías de la lista LER:

 

  1. Residuos de la prospección, extracción de minas y canteras y tratamientos físicos y químicos de minerales.

 

  1. Residuos de la agricultura, horticultura, acuicultura, silvicultura, caza y pesca; residuos de la preparación y elaboración de alimentos.

 

  1. Residuos de la transformación de la madera y de la producción de tableros y muebles, pasta de papel, papel y cartón.

 

  1. Residuos de las industrias del cuero, de la piel y textil.

 

  1. Residuos del refino de petróleo, purificación del gas natural y tratamiento pirolítico del carbón.

 

  1. Residuos de procesos químicos inorgánicos.

 

  1. Residuos de procesos químicos orgánicos.

 

 

  1. Residuos de la fabricación, formulación, distribución y utilización (FFDU) de revestimientos (pinturas, barnices y esmaltes vítreos), adhesivos, sellantes y tintas de impresión.

 

  1. Residuos de la industria fotográfica.

 

  1. Residuos de procesos térmicos.

 

  1. Residuos del tratamiento químico de superficie y del recubrimiento de metales y otros materiales; residuos de la hidrometalurgia no férrea.

 

  1. Residuos del moldeado y tratamiento físico y mecánico de superficie de metales y plásticos.

 

  1. Residuos de aceites y de combustibles líquidos (excepto los aceites comestibles y los de los capítulos 05 y 12).

 

  1. Residuos de disolventes, refrigerantes y propelentes orgánicos (excepto los capítulos 07 y 08).

 

  1. Residuos de envases; absorbentes, trapos de limpieza, materiales de filtración y ropas de protección no especificados en otra categoría.

 

  1. Residuos no especificados en otro capítulo de la lista.

 

  1. Residuos de la construcción y demolición (incluida la tierra excavada de zonas contaminadas).

 

  1. Residuos de servicios médicos o veterinarios o de investigación asociada (salvo los residuos de cocina y de restaurante no procedentes directamente de la prestación de cuidados sanitarios).

 

  1. Residuos de las instalaciones para el tratamiento de residuos, de las plantas externas de depuración de aguas residuales y de la preparación de agua para consumo humano y de agua para uso industrial.

 

  1. Residuos municipales (residuos domésticos y residuos asimilables procedentes de los comercios, industrias e instituciones), incluidas las fracciones recogidas selectivamente.

 

 

 

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