Claves para entender las Directrices Generales de la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible 2030

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Hace ya más de cinco años que la comunidad internacional abrazó, con la firma del Acuerdo de París y la adopción de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda global para abordar los principales desafíos a los que nos enfrentamos como humanidad. De aquí nace la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible 2030, con el objetivo de erradicar la pobreza, acabar con las desigualdades y frenar el deterioro del planeta y el cambio climático son algunos de los objetivos marcados en la Agenda 2030 fijado por los estados miembros de Naciones Unidas , que, sin embargo, todavía parecen estar lejos de ser alcanzados.

España ha decidido reforzar su compromiso con el cumplimiento de los ODS a través de la aprobación por parte del Consejo de Ministros, de unas directrices generales para desarrollar la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030. Se trata de unas pautas que definen los elementos clave con los que contará el contenido final de la Estrategia y cuya elaboración ha sido el resultado de un proceso participativo realizado a través de consultas públicas y de los existentes mecanismos de participación de la gobernanza para la Agenda 2030.

¿Qué medidas propone la agenda 2030?

Las Directrices Generales de esta Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030 giran en torno a tres conceptos clave íntimamente interrelacionados:

  1. Retos País. El primer paso de este empujón que España quiere imprimir a su itinerario sostenible consiste en identificar aquellos desafíos que nuestro país debe abordar con mayor urgencia para cumplir con la Agenda 2030. Estos “Retos País”, explica el documento, comparten dos características fundamentales: “son estructurales en lugar de coyunturales (aunque una situación específica puede, por ejemplo, acentuarlos) y tienen un impacto muy relevante en los distintos objetivos y metas que componen la Agenda 2030”.
  2.  Políticas aceleradoras. Un segundo elemento clave hace referencia a las políticas aceleradoras, como “aquellas que sirven para dibujar en nuestro país el horizonte que señala la Agenda 2030, solucionando los grandes retos identificados”. El documento aclara que no se trata tanto de políticas concretas aplicables a un desafío específico, como un marco general de actuación que sirva para ofrecer una respuesta unitaria al problema en su conjunto. Dichas políticas aceleradoras se marcan un horizonte de medio y largo plazo y han de ser lo bastante ambiciosas para tener una gran capacidad de transformación e impacto sobre diferentes objetivos de la Agenda 2030.
  3.  Prioridades de actuación. “En aquellas áreas concretas dentro de la política aceleradora que sirven para dar respuesta a aspectos específicos del reto de país”. Estas se centran en las acciones que deben llevarse a cabo y necesitan ser impulsadas y desarrolladas desde el ámbito público, con el concurso del resto de actores implicados, como sociedad civil, sector privado, universidades, etc.

Medidas coordinadas para cumplir los ODS

Estos tres elementos trabajan de forma conectada y siguen una secuencia común en tres fases:

  • Se identifica el reto y su diagnóstico, señalando todas los rasgos que lo definen.
  • Se diseña una política aceleradora que englobe un serie de acciones destinadas a dar un salto cualitativo en la solución de ese y otros retos vinculados a los ODS.
  • Se detallan de forma específica las prioridades de actuación dentro de esta política. Por encima de todo, se busca una máxima interrelación para que una misma política aceleradora pueda aportar soluciones a varios de estos desafíos.

 

Para llegar a la identificación de estos retos y políticas se han realizado consultas y recabado la opinión de numerosas entidades y agentes sociales, desde distintos órganos de gobernanza hasta sociedad civil, organizaciones sociales, mundo académico o tejido empresarial.

 

8 Retos para  la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible

  • Acabar con la pobreza y la desigualdad.
  • Hacer frente a la emergencia climática y ambiental.
  • Cerrar la brecha de la desigualdad de género y poner fin a la discriminación.
  • Superar las ineficiencias de un sistema económico excesivamente concentrado y dependiente.
  • Poner fin a la precariedad laboral.
  • Revertir la crisis de los servicios públicos.
  • Poner fin a la injusticia global y a las amenazas a los derechos humanos, los principios democráticos y a la sostenibilidad del planeta.
  • Revitalizar nuestro medio rural y afrontar el reto demográfico.

 

Cada uno de estos restos de la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible incluye las políticas y las prioridades de actuación correspondientes para que todos los actores implicados puedan empezar cuanto antes a trabajar en su solución.

“La identificación de estos desafíos y estas políticas supone un avance para seguir recorriendo el camino que nos queda por delante, permitiéndonos perfilar los pasos que debemos andar para construir el país que queremos”

se recoge en el documento. Se trata, cuando menos, de un gran paso. Sin embargo, habrá que esperar a ver si las buenas acciones y el optimismo llegan a buen puerto con la aprobación en los próximos meses de la Estrategia de Desarrollo sostenible 2030. Mientras tanto, las directrices, a pesar de llegar con retraso, establecen un punto de partida necesario para lograr el mundo en el que queremos vivir, un lugar que tenga los derechos humanos y la sostenibilidad del planeta como base de todas sus políticas.

 

La importancia del reciclaje para conseguir los objetivos marcados

Muy alineadas con estas Directrices, las más de 12.500 empresas adheridas a Ecoembes ya están contribuyendo de forma significativa a la consecución de nueve de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por la ONU. Lo hacen de muy diversas formas y desde el momento en que hacen una decidida apuesta por otorgar una segunda vida a los residuos a través del reciclaje y minimizar así el impacto de su actividad en el medio ambiente. Desde proyectos de inserción laboral en empleos verdes , hasta programas de formación en medioambiente, retirada de residuos de los océanos o las 1,5 millones de toneladas de envases reciclados y 1,7 millones de toneladas menos de CO2 emitidas a la atmósfera anualmente, son muchas las vías a través de las cuales esta enorme red de alianzas y proyectos en torno al reciclaje está contribuyendo a llevar a buen puerto la Agenda 2030.

 

Fuente : Agenda 2030

 

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