Buenas prácticas de fabricación de alimentos: los envases

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Dentro de las buenas prácticas de fabricación en alimentos debemos prestar especial atención a los envases.

Cumplen una función clave para asegurar la inocuidad alimentaria. Dicho de otro modo, que el envase no afecte negativamente al contenido. Al contrario, debe facilitar unas óptimas condiciones de conservación desde que el alimento se introduce en el envase hasta su consumo.

Son varias las materias primas que permiten un buen estado de conservación. Cada una con sus características y propiedades. Los siguientes elementos podrían incluirse dentro de una guía de buenas prácticas en la fabricación de alimentos y su conservación:

 

  • Envases de metal: principalmente el aluminio y el acero
  • Cartón y / o papel
  • Cristal
  • Envases de plástico

 

Buenas prácticas de fabricación de alimentos: envases de metal

 

Algunos metales tienen unas propiedades y condiciones perfectas para facilitar una óptima conservación de los alimentos, especialmente para conservas y bebidas. Los metales más comunes para este fin son el aluminio y el acero. ¿Cuáles son exactamente esas propiedades?

Beneficios de emplear envases de metal en los alimentos

 

Su principal virtud es la estanqueidad. Es decir, metales como los mencionados impiden el paso del aire o de la luz, que suelen ser factores que aceleran el deterioro de los alimentos.

 

El acero, en combinación con técnicas como la pasteurización o la esterilización, permite las más altas cotas de calidad en cuanto a conservación de alimentos. Mantiene excelentes condiciones de higiene, así como todos sus nutrientes.

 

Por su parte, el aluminio es un material perfecto para proteger los alimentos y las bebidas. No afecta de ningún modo al contenido, manteniendo intactas sus propiedades nutricionales. También protege de los olores, la luz y otros factores externos.

 

Otra razón para destacar el aluminio como una buena práctica en la fabricación de alimentos y su conservación es sus buenas cualidades como conductor de calor. Esta característica le convierte en el material perfecto para refrigerar una bebida, porque es fácil enfriar el contenido.

 

Más allá de la relación directa con el contenido, el aluminio tiene también la ventaja de ser de fácil imprimación, lo que facilita la identificación de marca, el detalle de valores nutricionales o información relacionada con el tratamiento posterior del envase en un proceso de reciclaje.

Más ventajas de los envases de metal

 

Otra virtud importante se deriva de sus propiedades mecánicas. Estos materiales son fácilmente moldeables, de modo que podemos obtener mediante procesos relativamente sencillos (soldadura o laminado), la forma de recipiente más adecuada en función del alimento que vayamos a introducir en él.

 

Esta faceta es muy interesante también desde el punto de vista del diseño para el reciclaje. Una de las reglas básicas en este sentido es que los envases tengan el tamaño imprescindible para su contenido, con el objetivo de reducir el consumo de recursos y materiales.

 

En lo que a circularidad se refiere, los envases de metal pueden someterse a procesos de reciclaje que pueden realizarse tantas veces como se desee sin que el material pierda sus propiedades.

 

Además, en el caso del acero el proceso de separación es más fácil gracias a sus propiedades magnéticas. Mediante procesos mecánicos es relativamente fácil separarlo de otros residuos. Dada la importancia de la separación de elementos dentro de los flujos de reciclaje, esta característica facilita mucho el tratamiento del envase tras su uso.

 

En el aluminio también es posible realizar esta segregación, aunque utilizando en este caso corrientes de inducción.

Ventajas medioambientales de este material

 

Otra excelente característica de los envases de metal, desde un punto de vista medioambiental, es su facilidad para ser prensados. La logística para el tratamiento de residuos metales se abarata considerablemente gracias a ello. Al disminuir la densidad del material estamos reduciendo también las emisiones de CO2 durante el proceso.

 

La capacidad de moldear estos materiales para crear el envase del tamaño que realmente necesitamos ayudará a optimizar el consumo de materias primas. Este principio de minimalismo es también una buena práctica en la fabricación de alimentos y su relación con los envases.

 

A esto debemos añadir el esfuerzo de la industria y los cambios legislativos que han permitido reducir el peso de los envases. Cuestión que también genera un ahorro muy relevante en el uso de materias primas. Reduciendo también los costes en los procesos de reciclaje.

 

Si atendemos a los datos presentados por la Asociación Europea de Fabricantes de Latas de Bebida, en los últimos 25 años hemos pasado de un peso de 22 gr para una lata de 33 cl a los cerca de 13 gr de peso en 2010. Prácticamente la mitad.

 

Fabricación de envases de plástico para alimentos

 

Las mejores características para la conservación de alimentos en envases de plástico las encontramos en aquellos recipientes hechos de polipropileno y poliestireno expandido.

 

De forma general, el plástico es un excelente elemento para proteger los alimentos y alargar su vida útil, reduciendo su desperdicio. Según datos de la Federación Británica de Plásticos, la vida útil de un alimento en estos recipientes aumenta de cinco a diez días. Esto supone reducir la pérdida de comida en las tiendas de un 16 a un 4%.

 

Es resistente a la corrosión, y también protege frente a temperaturas elevadas. Otra característica muy interesante es su dureza, de manera que también protege el contenido frente a golpes.

 

El polipropileno o PP es además un material muy ligero, lo que permite aumentar las cantidades de alimento a incluir en su interior. Esto favorece también un menor consumo de recursos, y, en consecuencia, una mejor relación con el medio ambiente.

 

El poliestireno expandido o EPS es otro tipo de plástico muy utilizado en envases de la industria alimentaria. También protegen y alargan la vida de la comida. Y, al ser de un único material con un alto porcentaje de aire, es una buena opción desde el punto de vista del reciclaje.

Envases de cartón en los alimentos

 

El cartón es otro elemento que suele estar presente en envases destinados a contener ciertos tipos de productos alimentarios.

 

Se trata de un material que en su proceso de producción está sometido a altas temperaturas (por encima de los 100ºC). Esto ayuda a eliminar patógenos que pudieran dañar el producto. Esto ocurre también en los casos en donde el cartón proviene íntegramente de materiales reciclados.

 

Otra de las grandes virtudes es su bajo coste frente a otros materiales como el cristal o el metal. Siendo, además, compostable. Esto significa que, en las condiciones precisas y adecuadas, puede biodegradarse y tener una nueva vida útil como biomasa, por ejemplo.

 

También permiten respetar las tendencias minimalistas, y adaptar fácilmente el tamaño del envase al continente. Si se usan las tintas adecuadas, los envases de cartón para comida permitirán a las marcas diferenciarse y aportar información adicional sobre los alimentos o productos en el interior.

Cristal en los envases para comida

 

Otro de los materiales más utilizados para envasar determinados tipos de comida es el cristal. A nivel de protección de los alimentos alarga la vida útil del producto. Sus principales virtudes son su alta resistencia al calor y su protección frente a la humedad.

 

No genera, además, ningún tipo de reacción durante el contacto que mantenga con la comida. Desde un punto de vista práctico, podemos ver el alimento y el estado en el que se encuentra desde el exterior. Para ello no necesitamos abrir el envase, lo que evita daños añadidos por periodos de exposición del alimento a agentes naturales.

 

Es posible añadir protección frente a la luz oscureciendo el cristal, aunque esto limitará la mencionada visibilidad desde el exterior sin necesidad de abrirlo.

 

Se trata de un gran elemento para guardar líquidos. Ayuda a mantener una temperatura adecuada para los mismos durante más tiempo, en comparación con otro tipo de materiales empleados para fabricar envases.

 

A nivel de manipulación, sin embargo, es un envase más complejo de tratar. Es más pesado que otros materiales. Y más frágil, pues en el caso de que el continente reciba un golpe o caiga al suelo, puede romperse y echar a perder el alimento.

Envases activos: otra buena práctica de fabricación en alimentos

 

Los envases activos constituyen también una buena práctica de fabricación de alimentos y su posterior conservación.

 

Se trata de envases que absorben o liberan ciertas sustancias sobre el contenido, preservando las propiedades sanitarias y nutricionales del alimento, e incrementando el tiempo en que puede ser consumido con seguridad y con todas sus propiedades, y permiten reducir el desperdicio alimentario. Los tipos más comunes son:

 

  • Reguladores de temperatura.
  • Control de gases: como el oxígeno, la humedad o la presión.
  • Envases emisores, que liberan aditivos, enzimas o antioxidantes para alargar el estado óptimo del alimento.

Envases inteligentes y otras tecnologías

 

Los envases inteligentes ofrecen unas prestaciones que van más allá. Este formato detecta el estado en el que se encuentra el alimento en cuestión. De este modo, si hubiera perdido sus cualidades óptimas por algún motivo, el sistema nos avisará de ello para evitar su consumo.

 

Las consecuencias positivas de este tipo de innovaciones son, en primer lugar, para la salud. Se evitarían intoxicaciones y la detección precoz de partidas de alimentos que puedan encontrarse en mal estado, antes de que puedan ser adquiridas por los consumidores.

 

Tengamos en cuenta que los factores que pueden modificar ese estado óptimo son muy variados, y no siempre perceptibles hasta que no se abre el envase. Cualquier rotura de la cadena de frío, una excesiva exposición a la luz, filtraciones que expongan el producto a agentes externos, etc.

 

También es interesante aplicar tecnologías blockchain a envases y alimentos. Blockchain significa cadena de bloques. Estos bloques de información son inalterables y quedan almacenados en un ‘gran libro’ o red, ante miembros autorizados que tienen acceso.

 

Se trata de una fuente de información fidedigna que permitiría realizar un seguimiento de todo el proceso del alimento, desde que sale de su lugar de producción hasta que es consumido. Con esta tecnología, es posible asegurar la trazabilidad de un determinado producto. Este seguimiento, además de para corroborar el proceso logístico y de conservación que ha sufrido desde su inicio, tiene otras aplicaciones interesantes.

 

La primera de ellas estaría relacionada con la certificación de, por ejemplo, la procedencia de una determinada Denominación de Origen. Lo que aseguraría que dicho producto cuenta, en efecto, con los estándares de calidad marcados por esa DO.

 

En segundo lugar, la aplicación de tecnología blockchain para la trazabilidad de productos y envases permitiría también realizar un seguimiento de la circularidad de los materiales que han sido utilizados para la fabricación del envase. Podríamos, por ejemplo, saber a lo largo del tiempo cuántas veces se ha sometido a reciclaje el material del envase.

 

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